Celebrando el "Dia de Los Muertos" creando Neuroplasticidad en personas recuperándose de adicciones
Blanca I. Castro Zazueta
Blanca es una de nuestras terapeutas en formación que ofrece servicios bilingües en inglés y español en nuestra Clínica de Salud Mental aquí en MiraCosta College y cursa una Maestría en Consejería Clínica en Point Loma Nazarene University (PLNU) aqui en la ciudad de San Diego CA. Como inmigrante mexicano-estadounidense, comprende los desafíos que pueden surgir al atravesar diferentes transiciones de vida, incluyendo las experiencias migratorias, la aculturación, la separación familiar, el duelo cultural, las decisiones profesionales y el crecimiento personal, mientras se busca alcanzar el bienestar emocional y desarrollar resiliencia.
Para la comunidad latina y en especial para los mexicanos celebrar el Día de Muertos más que una tradición cultural, una temporada de rituales de muestra de amor, respeto y cariño hacia la memoria de sus seres queridos que ya han muerto. Iniciando octubre, las personas crean un "Altar de Muertos" en casas, escuelas o parques, decorando con flores, papel mache picado, fotos de sus personas amadas que ya fallecieron, la comida que les gustaba, y mostrando elementos personales como joyas o recuerdos de experiencias vividas juntos. Las celebraciones continúan todo el mes y culminan en los Días de los Muertos el 1 y 2 de noviembre, donde en México se acostumbra a ir al panteón a visitar a sus fallecidos, decorar tumbas y juntarse en familia.
Para personas que viven en sobriedad o están en un programa de recuperación de adicciones, es importantísimo crear ambientes y actividades de celebración sanas donde se aprenda formas nuevas de alegría y diversión en grupo distintas al uso de sustancias en el cuerpo.
La recuperación de una adicción no significa dejar de divertirse. Significa aprender a disfrutar de una manera diferente, sin que el consumo sea el centro de la experiencia. Durante una adicción, el cerebro aprende a asociar específicas personas, lugares, emociones y actividades con el consumo. Con el tiempo, estas asociaciones pueden convertirse en hábitos muy fuertes. La buena noticia es que el cerebro tiene capacidad de cambiar. Esta capacidad se conoce como neuroplasticidad.
La neuroplasticidad permite que, mediante experiencias repetidas, el cerebro fortalezca nuevas conexiones y desarrolle nuevas formas de responder. Por eso, aprender actividades saludables y repetirlas puede ser una parte importante del proceso de recuperación.
¿Por qué es importante aprender a divertirse de otra manera?
Cuando una persona solamente conoce la diversión relacionada con el consumo, al dejar las sustancias puede experimentar aburrimiento, vacío o la sensación de que “nada es divertido”. Esto no significa que la recuperación no esté funcionando. Significa que el cerebro necesita tiempo y experiencias nuevas para aprender otras fuentes de recompensa.Actividades como hacer ejercicio, bailar, escuchar música, cocinar, practicar un deporte, crear arte, convivir con personas que apoyan la recuperación, salir a la naturaleza o participar en actividades culturales pueden convertirse progresivamente en nuevas experiencias gratificantes.
La clave está en repetir. Una actividad nueva quizá no produzca inmediatamente la misma sensación intensa que producía el consumo. Pero, con práctica y constancia, pueden desarrollarse nuevas asociaciones: diversión sin sustancias, conexión sin sustancias y celebración sin sustancias.
Para lograr esta meta conviene planificar el evento de "El día de los Muertos" como una actividad de recuperación, no como una prueba de voluntad. Las celebraciones, el alcohol, conflictos familiares, recuerdos dolorosos y cambios de rutina pueden funcionar como desencadenantes.
Es por eso que el equipo de organización del evento tenga muy en cuenta los siguientes puntos:
- Que el Evento sea sin alcohol ni drogas, especialmente si hay pacientes en recuperación.
- Identificar desencadenantes previamente de los individuos que serán invitados tomando en cuenta sus experiencias de Trauma o dolor en el pasado: Cuales son sus "cravings" o deseos de substancias toxicas, que les crea ansiedad y/o que les recuerda sus tristezas.
- Designar a una persona de apoyo a quien el paciente pueda acudir o llamar.
- Tener una salida planificada: transporte propio, permiso para retirarse temprano y un lugar seguro al que regresar.
- Mantener horarios de alimentación, sueño, medicamentos y tratamiento lo más estables posible.
- Designar en el grupo puestos específicos durante la celebración donde todos los pacientes participen: Quien traerá el material para hacer el "Altar", quienes se encargarán de la música, quienes ayudarán en elaboración y servir la comida, quienes decoraran el lugar, quienes dirigirá contar historias de los seres queridos representados en el Altar, quienes dirigirán actividades manuales, juegos, etc.
- Evitar presionar con frases como “solo toma uno” o cuestionar la recuperación.
- Si aparece un fuerte deseo de consumir del paciente, contactar al terapeuta, padrino/madrina o red de apoyo, y promover apoyarse entre unos a otros dentro del grupo de recuperación.
- ¡Celebrar la creatividad disfrazándose! Pedir a los invitados usen su creatividad en divertirse disfrazándose de "Mariachi muerto", de "Catrina" (la bella dona elegante de los 1800's) o de otro personaje que represente la muerte. El uso de trajes de "Halloween" es también valido, mostrando el mensaje de "Inclusión" y "Aculturación" en festividades dentro el territorio estadounidense.
La recuperación también consiste en construir una nueva vida. No basta solamente con preguntarnos:
“¿Qué tengo que dejar de hacer?”
También necesitamos preguntarnos:
“¿Qué quiero aprender a hacer?” “¿Qué actividades quiero recuperar?”
“¿Qué cosas nuevas quiero descubrir?” “¿Con quién quiero compartirlas?”
Cada experiencia saludable puede ser una oportunidad para practicar una nueva manera de vivir. La meta no es simplemente evitar una recaída; es construir una vida que haga que la recuperación tenga sentido. Aprender nuevas formas de diversión puede ayudar a una persona a descubrir que es posible experimentar alegría, conexión, celebración y satisfacción sin regresar al consumo.
Por lo tanto, la recuperación no es aprender a vivir sin diversión. Es aprender nuevamente a disfrutar de la vida de una manera saludable.
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